jueves, 9 de junio de 2011

Rasputín y los Romanov 4º Parte



Continuando con la historia de Anna Vyrubov:








En muy poco tiempo Anna consigue integrarse por completo en la familia real, ejerciendo una gran influencia en la emperatriz, acompañando a la familia imperial tanto en palacio como en paseos por el bosque o en los viajes en yate.



Un embajador francés (experto en moda) describe a Anna de la siguiente manera:


Ninguna otra amiga de la familia imperial es tan vulgar. Ella es rechoncha, de constitución ancha y basta; tiene un pelo grueso y brillante, el cuello gordo, rostro inocente, sonrosado, mejillas brillantes, ojos claros y luminosos y presenta unos labios, en fin, abultados y carnosos. Se viste siempre de un modo ordinario, plagado de adornos inútiles que le dan aspecto de provinciana. Maurice Paléologue, citado por G.King, p.180


A pesar de sus familiares, Anna no pertenece a la clase social alta y viéndola junto a la Zarina podría bien parecer la niñera de las grandes duquesas y el zarévich. Anna, al igual que Rasputín y Nicolás II, dará siempre la razón a la emperatriz Alejandra, tanto si la tiene como si no.







Anna a la izquierda, junto con su hermana menor.



La Zarina, preocupada porque su amiga preferida aún sigue soltera, decide hacer de casamentera y buscarle un esposo. El seleccionado es Alexander Virúbova, un oficial de la marina que había combatido en la guerra contra Japón; el hombre, como Anna, es soltero y no demasiado joven.

Por orden de la emperatriz, contraen matrimonio sin noviazgo preliminar, completamente a ciegas, algo que trae horribles consecuencias.

Los zares hacen de padrinos en la boda y despiden a los recién casados, en la misma tarde se dirigen a su luna de miel, Alejandra decide consultar a Rasputín si la pareja será feliz. Grigori se retira a un rincón, se arrodilla frente a un icono, reza, piensa en Anna y vuelve frente a la emperatriz, Dios le ha dado la respuesta, el matrimonio será muy desgraciado.

Tras unos breves meses de convivencia, Anna le confiesa entre lágrimas a la Zarina lo desdichada que se siente. Su marido resulta ser, además de homosexual, alcohólico y maltratador. Siente verdadero pánico cuando escucha a su esposo caminar cuando va entrar en su casa, para no volverse loca por el pánico y las palizas continuas decide separarse.

Con la predicción acertada sobre el destino del matrimonio Virúbova, Rasputín convence completamente tanto a Anna como a la emperatriz de sus poderes divinos.

Virúbova se convierte en una de las mayores seguidoras de Rasputín. Organiza reuniones en las que se adora e idolatra a Grigori hasta la nausea.

En las reuniones Rasputín profetiza, reza en grupo, otorga perdones y regaña de forma paternal a las asistentes.

Sus seguidoras compiten por tenerlo bajo su techo.


Aunque él no pide dinero, sus fans no paran de dárselo, en esa ocasión decide gastarlo en hacerse una mansión en su pueblo Pokróvskoie, de estilo similar en las cuales se aloja en San Petersburgo. Una casa así pronto destaca entre tanta pobreza del resto de la aldea. Todo el mundo admira y respeta al gran Rasputín.


Cuando de vez en cuando vuelve a su pueblo para ver a sus familiares, el pueblo le recibe agolpado en la estación de tren, en medio de vítores, la gente llora de la emoción.


Todos miran la cruz de oro y diamantes que Nicolás II le ha regalado por la ayuda prestada al pequeño Alexis.


Las visitas en San Petersburgo por parte de Rasputín a la familia imperial aumentan. Para intentar evitar los rumores y habladurías, piden a Grigori que entre por una puerta trasera, ya que hay un libro que registra todas las visitas de la entrada principal.


Los zares ya se refieren al monje como "nuestro amigo".





Grigori con el zarévich Alexis, Alejandra y Anna a su izquierda, a su derecha las grandes duquesas Olga, María y Anastasia.



Sus visitas siempre suelen ser iguales, primero habla un rato con sus majestades imperiales, después juega con el zarévich y al terminar reza. Por último acompaña a las grandes duquesas a sus habitaciones para dormir, estando en camisón y reza con ellas. Esto alarma a los empleados que no lo ven con buenos ojos.

Las damas de honor no entienden como Rasputín tiene permiso para acompañar a las bellísimas hijas de Nicolás Alejandra en momentos tan íntimos como son la hora de dormir, deciden quejarse para preservar la dignidad y seguridad de las pequeñas. Pero la emperatriz no cree en absoluto que Grigori sea una amenaza y las quejas de sus empleados le molestan y ofenden profundamente. La doncella entonces acude al Zar, que le contesta:

¿De modo que tú tampoco crees en la santidad de Grigori Yefímovich? ¿Y si te dijera que he sobrevivido a estos años difíciles gracias a sus oraciones?




Las niñas confían ciegamente en Rasputín y en sus padres y no perciben ningún oscuro propósito en su "salvador".


De hecho le escriben cartas llenas de afecto, una pequeña muestra:

Te echo mucho de menos y no tengo a nadie a quien contarle mis penas, ¡y tengo tantas penas! Te beso las manos. Te quiere, Olga (catorce años).

La carta de Tatiana es aún más "impactante", ya que la niña cuenta tan sólo con doce años:

Sin ti todo es tan triste...Beso tus santas manos...Siempre tuya, Tatiana.

María con diez años escribe lo siguiente:

Por la mañana, cuando me levanto, saco de debajo de la almohada el Evangelio que me regalaste y le doy un beso. Es como si te lo diera a ti.

La pequeña Anastasia de ocho años, le pide a Rasputín lo siguiente:

Trato de ser buena, como me pediste. Si te quedas siempre con nosotras seré buena siempre.





El milagro:





La confianza total y la cálida acogida que muestra la familia imperial a Rasputín incrementa con el éxito que tiene el monje con el Zarévich en 1907. La hermana de Nicolás II es testigo del suceso de Tsárskoie Seló, lo relata de la siguiente forma:



El pobre niño yacía dolorido, sus ojos rodeados de oscuras orejas, todo su pequeño cuerpo retorcido y su pierna terriblemente inflamada. Los médicos no podían hacer nada, estaban más atemorizados aún que cualquiera de nosotros, susurraban entre ellos. Se estaba haciendo tarde y me rogaron que me fuera a mis habitaciones. Entonces Alix (Alejandra) envió un mensaje a Rasputín que estaba en San Petersburgo. Llegó al palacio hacia media noche o algo más tarde. Por entonces yo estaba en mi dormitorio y por la mañana temprano Alix me requirió en la habitación de Alexei. No podía creer lo que veían mis ojos. El pequeño no solo estaba vivo, sino bien. Estaba sentado en la cama, la fiebre había desaparecido, los ojos claros y brillantes, y sin ningún signo de inflamación en su pierna. Más tarde supe por Alix que Rasputín no había tocado al muchacho, sino que simplemente había permanecido rezando a los pies de la cama.




En ese mismo momento la Zarina ya no duda que es un enviado de Dios, los zares prohíben que el suceso salga de palacio pero los empleados están tan impresionados que no tardan en contarlo y el milagro se sabido por todos. Miles de persona se agrupan para ser curados o bendecidos por "el visionario" como le llaman muchos.





Grigori Rasputín






Continuará...








Gilbert Maire: El asesinato de Rasputín
Ediciones Urbión, S.A. diciembre 1983.




Alejandra Vallejo-Nágera: Locos de la historia.
La Esfera de los Libros, S.L. 2007.




Imágenes procedentes de: wikipedia.org

jueves, 2 de junio de 2011

Rasputín y los Romanov 3º Parte





Los ritos purificadores de Rasputín






Grigori Rasputín




Rasputín sigue consiguiendo información de la familia imperial sin dificultad cuando se marcha del lado de Teofán para mudarse con Lojtin, un ingeniero muy creyente del misticismo, tiene de responsabilidad el mantenimiento de los caminos de Tsárskoie Seló (o Zarkoé Selo, que viene a significar "la aldea del Zar" donde más tiempo pasan al año sus majestades imperiales).


Lojtin presta atención a todos los rumores e información que escucha en palacio, y éste, gustoso, se los cuenta inmediatamente a Grigori, así Rasputín se entera de cosas como las costumbres de los zares, sus preocupaciones y descubre también los detalles y consecuencias de la enfermedad del heredero.


La anfitriona de Grigori, Olga Lojtina, tiene una espléndida fama, su belleza y conversación son solicitadas en todas las reuniones, meriendas, fiestas y salones, la nobleza prácticamente compite por invitarla.


La señora Olga por lo general es culta, inteligente, de buenos modales, pero cuando está en su casa suelen darle ataques de histeria y sufre brotes neuróticos en los que su marido no logra ni puede ayudarla.


Rasputín no tarda nada en echarle el ojo a aquella mujer, y al día siguiente de llegar a su casa ya está a su merced, mediante la hipnosis de sus profundos ojos azules. El ritual que usa para curar a ésta mujer, se dice que lo aprendió en la secta "jlystý" que mencionamos en el primer capítulo, dichos actos supuestamente empezó cometiéndolos en el sótano de su casa en Pokrovskoé, y que éste es uno de los motivos por los que cada vez pasaba menos tiempo ahí, estos son sólo rumores ya que no hay pruebas, pero sí que hay testigos de sus muchos "rituales" en San Petersburgo y Tsárskoie Seló. La frase que solía utilizar era "¡Peca conmigo, hermana mía, goza del placer de tus sentidos conmigo, que soy la encarnación divina y mi contacto te purificará!" Después las relaciones íntimas, se decía, eran de lo más llamativas y escandalosas, según la pecadora.


El caso es que a la señora Lojtina todo lo entusiasma y los remedios de Rasputín le parecen "mano de santo".


Tanto le entusiasma a Olga Grigori, que todos se quedan asombrados al ver como abandona a su marido e hija para seguir al campesino allá donde va. Para agradecerle "sus curas" Olga educa a Rasputín enseñándole a leer, escribir, y comportarse en la mesa.


En 1911, un periodista que se interesa por Rasputín, acude a su casa sin avisar. La escena que descubre le deja atónito y años después la sigue recordando con total claridad y detalle:


Le vi (a Grigori) tras el biombo que separaba su cama del resto de la habitación. Estaba golpeando salvajemente a la señora Lojtina, que llevaba puesto un fantástico salto de cama consistente en un vestido blanco con pequeños lazos colgando. Ella sujetaba su miembro mientras gritaba: "¡Eres Dios!".
Me abalancé sobre él, "¡Qué estás haciendo! ¡Estás pegando a una mujer!".
Y Rasputín respondió: "No quiere dejarme en paz, la zorra, y exige pecado". Y Lojtina, escondiéndose tras el biombo, gemía: "¡Soy tu oveja y tú eres Cristo!".



Los periódicos de San Petersburgo no tardan en publicarlo y Olga pasa de la cima al olvido, recorre las calles vestida con harapos, pidiendo limosna, también Rasputín se ha olvidado de ella.


Pero Olga no es la única, ya que a muchas nobles del lugar les vuelven locas los métodos del campesino.



Grigori escribe a su antiguo amigo Iliodor para que difunda las confidencias y aumente su fama sexual. Las medidas sobre el miembro de Rasputín están en boca de la mayoría de las mujeres de San Petersburgo y se le atribuyen medidas astronómicas (esta parte de su cuerpo es la única que se conserva actualmente, y como se puede apreciar, las medidas no eran rumores, se trataba de información real).

Las afirmaciones de Rasputín en medio de sus "ritos purificadores" son cuanto menos curiosas, aquí un ejemplo:

"Cuanto más hondo te sumerjas más cerca estarás de Dios. Afirmó Rasputín. ¿A que no sabes para qué tienen los hombres corazón? ¿Y sabes dónde tienen el espíritu? ¿Acaso crees que es aquí? dijo señalándose el corazón. ¡Pues nada de eso! Se bajó el pantalón rápidamente y exclamó: ¿A que lo comprendes ahora?”





Rasputín con sus discípulas



Llega un punto en el que hasta los maridos de las mujeres se sienten honorables de que el monje retoce con sus esposas, una de sus discípulas es preguntaba si estaría dispuesta a hacer "concesiones" con Rasputín, ella responde inmediatamente muy segura:


- Por supuesto. Ya he sido suya y me siento llena de orgullo y felicidad por ello.

- Sin embargo usted está casada. ¿Qué dice su marido al respecto?

- Lo considera un gran honor. Si Rasputín desea a una mujer, todos pensamos que es una bendición de Dios y una distinción, tanto nuestros maridos como nosotras.



El dominio de Rasputín sobre las mentes y su capacidad de convicción es absoluto, nadie lo pone en duda.


Con el tiempo, Grigori consigue medios económicos, ya que todos le idolatran, dicen que muchas veces rechaza las recompensas económicas, y que se queda lo justo para vivir, así que sustituye el roído blusón por uno de seda, y las botas son del mejor cuero hechas a medida, pero el cabello, higiene y modales no varían ni un ápice, pues sabe que eso es un imán.






Influencias en las cercanías imperiales:





Prácticamente desde el principio, Rasputín se gana la confianza de los zares, pero una serie de acontecimientos hace que éstos confíen ciegamente en él. Comenzamos por la influencia de Anna Virubova-Taneeva o Vyrubov, varía según el libro. Es una joven muy cercana a la emperatriz para envidia de muchos.
Hija del ministro Taneef, jefe del gabinete privado del Imperio, nieta del general Tolstoi, edecán de Alejandro II, biznieta del mariscal Kutuzov.






Anna Vyrubov en su juventud



Se crió en un ambiente modesto y no pensó nunca en el dinero o posesiones materiales. Su padre también era compositor de bastante talento, le había trasmitido unas dotes filarmónicas que desarrollaron al ser cultivadas por una educación musical precoz. Conoció a Tchaikovski desde niña y se convirtió en una seguidora muy asidua a sus conciertos.


Al cumplir 17 años es presentada a la emperatriz María Feodorovna (madre de Nicolás II) en el palacio de Peterhof y alcanzó bastante éxito en sociedad. La mala suerte se apoderó de ella y en muy poco tiempo sufrió varias enfermedades; tifus, pulmonía, cistitis, meningitis, otitis y parálisis de la lengua, lo que la llevó a no terminar de madurar y siempre guardó en el fondo un toque infantil.



Anna decía que se curó por un vaso de agua bendita que el padre Juan de Cronstadt derramó sobre su cara.
A partir de ahí su afición a lo santo, milagros y prodigios la convirtió en la persona que verdaderamente acercaría a Rasputín hacia Alejandra y la convencería en muchas decisiones. En 1903 se recuperó y volvió a la corte, y en febrero de 1905 fue elegida por la princesa Galitzine como dama de compañía de la zarina para sustituir a la princesa Orbeliani, de la cual se sospechaba que era amante del zar.



Se dice también que era tan inocente que rozaba la tontería. Pero lo que realmente le abre las puertas del corazón de la zarina es su sinceridad y fidelidad incondicional. Esto le encanta al zar y tranquiliza a Alejandra.



Su comportamiento roza lo bobalicón hasta el punto que a veces se queda dormida cuando toman el té, y a punto está de caer de su butaca lo que da lugar a decenas de bromas que le gastan el zar y sus hijas, siempre con afecto y cariño.





Continuará...










Gilbert Maire: El asesinato de Rasputín
Ediciones Urbión, S.A. diciembre 1983.


Alejandra Vallejo-Nágera: Locos de la historia.
La Esfera de los Libros, S.L. 2007.




Imágenes procedentes de: wikipedia.org

jueves, 26 de mayo de 2011

Rasputín y los Romanov 2º Parte




Viajes y llegada a San Petersburgo:




Desde algo antes de casarse y después de su matrimonio viajó viviendo solo de la buena voluntad de las personas, visitó monasterios y se interesó por los rituales de algunas sectas, algo que le costó años después una acusación grave, aunque el siempre sostuvo que jamás se unió a ninguna secta y que las escasas relaciones puntuales que tuvo fueron puramente curiosidad. Una de esas sectas se llamaba khlysty (en español, jlystý), a Rasputín le llamó particularmente la filosofía de esta secta porque su fe era que la salvación se obtenía a través del dolor, esto implicaba también espectaculares ceremonias con orgías, lo que encantó a Rasputín, que nunca había sido muy fiel, y su esposa aún sabiéndolo, lo veía como algo natural.


Conoció al padre Macario, un ermitaño, él le dijo que el destino le deparaba algo singular, que sería un santo pero, que si no andaba con cuidado, sería un mártir, esta extraña predicción marcó a Rasputín.


También viajó durante dos años por deambuló por Tierra Santa y Grecia, lo que aumentó aún más su reputación a su regreso.


Rasputín a parte de enriquecerse mentalmente en sus viajes, creó a base de todos los ritos y creencias que había visto un estilo propio muy particular que causaría furor y le proporcionaría muchos adeptos, especialmente en el público femenino.



Finalmente aparece en San Petersburgo en 1903, dos años antes de conocer a la familia imperial, tiene 34 años y un aspecto más bien peculiar. Una melena negra, larga y grasienta, separada con una raya en el medio, una barba larga y descuidada, enredada con restos de comida. Su vestimenta no es mucho mejor, lleva un blusón que le llega hasta la mitad del muslo, un cinturón, botas altas que dejan ver un pantalón ancho.


Su higiene personal no es muy esmerada, cuentan que tenía las uñas negras y que pasaba días sin lavarse.






Una cicatriz cruza su frente, su nariz es grande y sus ojos realmente son profundos y penetrantes, muy pocos escapan a su mirada hipnótica.


En sus viajes ha obtenido renombre y recomendaciones que le serán muy útiles, como por ejemplo, la recomendación del obispo de Kazán que le abre las puertas de la academia de Teología, allí todos quedan maravillados con la fe ferviente del campesino. Ven a Rasputín como alguien capaz de transmitir la fe y hacerla llegar al pueblo de San Petersburgo. El campesino habla de forma iletrada y tosca, lo que le hace aún más creíble, dicen que por su boca habla el alma de Rusia.

El inspector de la academia teológica, llamado Teofán está encantado y decide presentarle al padre Iván Krondsadr, una eminencia con fama de santo, éste ofrece a Rasputín ir a vivir con él, un alojamiento acomodado, comida y le aconseja que se haga sacerdote ya que le abrirán todas las puertas. Grígori acepta todo menos lo último, él sabe perfectamente que no es capaz de memorizar y explicar los evangelios, otro asunto que quiere evitar es el de la castidad, está demasiado bien en su situación actual, con todo a su alcance.

De esa forma, Rasputín es llevado por su anfitrión, Teofán, y acompañado por otros dos sacerdotes llamados Hermógenes e Iliodor, a casa de un primo del Zar. Todos le reciben con una mezcla de asombro y entusiasmo.





Rasputín, Hermógenes, Iliodor 1905



Los asistentes se sientan rodeando a Grígori, este llega a abrumarse por tanta atención de gente de tan alta cuna, sabe que tiene que destacar entre otros religiosos, su vestimenta de por sí, marca diferencia, pero son sus actos lo que realmente le separan del resto. No lanza sermones como los demás, emite frases entrecortadas o sin sentido, invoca a Dios, hace que los oyentes le presten gran atención, cambia de tema sin vacilar, guarda silencio, da la espalda a los asistentes y reza al pie de la ventana, todos se quedan maravillados.

Al "evento" ha asistido Militza, princesa de Montenegro, practicante de brujería y fan del más allá. Grígori capta su atención, le fascina, escribe a la Zarina relatando su encuentro y asegurando que ha encontrado a la persona que podrá ayudarla. El problema de la Zarina no es otro que, después de cuatro partos, con cuatro niñas muy hermosas y sanas, el ansiado heredero no llega y la presión cada vez es mayor, ya que no faltan aspirantes al trono de Rusia.


Los zares, que ya habían acudido antes a charlatanes y supuestos curanderos no hacen más que llevarse desilusiones y ver como el heredero sigue sin llegar. Para fortuna de Grígori, casualmente Teofán es el confesor de la Zarina, habla maravillas de Rasputín, es un creyente honesto y además trae del monasterio de Verjoturie, un icono de San Simeón, la santidad de este es venerada en toda Rusia, con un regalo así, los zares no le ven como un hombre peligroso y convencidos por Militza y Teofán, acceden en recibir al famoso monje campesino.


Una tarde de noviembre en 1905, Rasputín entra al hogar de la princesa Militza, allí será presentado a sus majestades imperiales.






El encuentro con los zares y gran salto a la fama de sanador milagroso:





Para la ocasión aparece como siempre, su aspecto desaliñado, llama con total confianza "bátiushka (papá)" al Zar Nicolás y "mátiushka (mamá) a Alejandra, emperatriz de Rusia. Nada más verla detecta que ella es un manojo de nervios y que Nicolás es un hombre blando que parece pequeño al lado de su esposa.


Comenta con los zares su técnica para ayudar a la gente. Reza mientras piensa fervientemente en la persona desdichada a la que debe ayudar, sin saber el motivo, el señor le ilumina para dar respuestas a la persona que necesita la ayuda. Alejandra queda impactada pero Nicolás sigue reticente. La Zarina escribe en su diario "He conocido a un hombre de Dios, Grígori, de la provincia de Tobolsk".


Grígori pre-dijo el nacimiento del zar, y sin equivocarse, nueve meses después, nació el pequeño Alexei.


Once meses después del nacimiento del zarévich, Rasputín es invitado por segunda vez a tomar el té al palacio imperial. Nada más llegar, Grígori comenta la enfermedad del bebé (hemofilia) como si la conociera de toda la vida, los zares no comprenden como Rasputín conoce la enfermedad, la explicación es sencilla, ocho meses después del nacimiento del bebé recibió una carta de la princesa Militza que revela el secreto tan celosamente guardado.






Para asombro de los zares, aquel rústico campesino, curandero dicen, pide rezar junto a la cuna del niño. Rasputín al contrario que otros que intentaron curar al niño, no se acerca demasiado, ni le impone las manos, ni si quiera le toca, solo le observa y le mira con ternura, se arrodilla en la cabecera, agacha la cabeza, y reza con todo su espíritu, los padres del niño se emocionan. Nicolás escribe a su primer ministro (Stolipyn), su hija menor había sufrido hace poco un accidente grave:



"Este hombre de Dios causó una profunda impresión en la Zarina y en mi. En lugar de cinco minutos, nuestra conversación duró más de una hora. Tiene un enorme interés en conocernos y bendecir con el icono a vuestra hija herida"



La familia Stolipyn lleva meses sufriendo por su pequeña. Haciendo caso a la recomendación del Zar, invitan a Grígori. Al igual que con Alexei, Rasputín se coloca arrodillado junto a la cama de la niña y reza con total concentración, al día siguiente la niña milagrosamente ha dormido plácidamente y ya no grita de dolor. La noticia se expande como la pólvora por todo San Petersburgo.


Además de creer ciegamente en sus poderes como sanador, los zares creen que Rasputín es vidente por saber de antemano la enfermedad del pequeño Alexei.





Continuará...






Bibliografía:






Colin Wilson: El mago de Siberia.
Editorial Planeta, S.A... 1990.




Alejandra Vallejo-Nágera: Locos de la historia.
La Esfera de los Libros, S.L. 2007.




Imágenes procedentes de: wikipedia.org


jueves, 19 de mayo de 2011

Rasputín y los Romanov 1º Parte





Cuarto personaje de este blog de historia, no es un blog exclusivamente femenino, ya que tengo intención de escribir sobre hombres tan carismáticos como Pedro el Grande, Iván el Terrible, Luis XIV o Enrique VIII.
Esta semana aún no es el turno de ninguno de los mencionados arriba, como ya fui anunciando hace tiempo, llega el turno del controvertido y carismático Rasputín, un hombre juzgado por muchos y entendido por pocos.
Se lanzaron sobre él cientos de rumores, muchos de ellos descabellados. He leído unos cuantos libros sobre él y tengo la suerte de encontrar uno de ellos que se basa en relatos contados por la hija de Rasputín, María, hechos reales vistos por ella o contados por su padre. Mezclado diferentes opiniones y hechos, intento ser lo más detallada, objetiva y real en este personaje.

Naturalmente es imposible escribir sobre la vida de Rasputín sin hablar de los Romanov, pero para esta dinastía tenía pensado escribir un relato largo, dedicado a cada uno de sus personajes tal y como ellos lo merecen, así pues, me centraré en esta ocasión en Rasputín y en su momento contaré mas detalles en su relato correspondiente al fatídico destino de los Romanov.












Procedencia familiar:



Un meteorito cruzó el cielo de Siberia occidental la noche del 23 de enero de 1871 (también dicen el 10 de enero de 1869), aquella noche nació Grígori Efimovich Rasputín. Su madre se llama Ana Egorovna y su padre Efim Akovlevich Rasputín, llevaban diez años casados cuando nació el pequeño. Eran granjeros, su vida era agradable y mejoraba poco a poco, pero sus inicios no fueron precisamente así.

Al poco de casarse Efim Rasputín era el cochero Imperial, en esa época era bastante mujeriego. Se casó con Ana por una especie de bravata, al poco tiempo nació una niña, que era epiléptica. El hombre no estaba a gusto con la vida que llevaba y decidió arrojarse a la bebida.

Una noche, cuando dormía en un establo, a causa de una de sus habituales borracheras, un ladrón le robó uno de los caballos del carruaje imperial. Sus jefes ya le habían advertido que dejase la bebida, y para colmo le acusaron de haber perdido aquel caballo en una apuesta de cartas. Lo que significó una falta muy grave.

En aquella época reinaba Alejandro II, éste gobernaba con puño de hierro y por una cosa así hubiera podido morir a latigazos, pero Efim tuvo suerte, no fue torturado. Su condena fue seis meses de cárcel y la pérdida de su trabajo. Mientras estaba encarcelado su mujer y su hija se fueron a vivir con los padres de ésta.


Aquel desastre que venía de la bebida hizo darse cuenta a Efim Rasputín lo mucho que quería a su mujer y a su hija y le hizo sentirse afortunado con lo que tenía. Aquello le dio fuerzas para querer fundar un buen hogar.

Pidió consejo a su suegro y haciéndole caso, emigró a Siberia occidental que por aquel tiempo era un gran terreno desierto y el gobierno deseaba que fuera colonizado.
A Efim le fueron asignadas cincuenta verstas cuadradas de tierra y diez más de bosque. Tuvo mucha suerte por la que la tierra era fértil, trabajó muy duro, Ana y él administraron bien el dinero y su suegro les prestó un poco de dinero, gracias a todo aquello, en seguida Efim se convirtió en uno de los hombres más prósperos de la aldea de Pokrovskoé.
En 1869 nació un niño llamado Mijaíl, Misha de forma cariñosa, era fuerte y muy listo, dijo sus primeras palabras antes de cumplir los doce meses.

Cuando nació Grígori, su padre acababa de comprar al gobierno una franja de terreno en la pradera y fue nombrado jefe de la aldea. Todo les iba estupendamente. Al igual que Misha, el diminutivo de Grígori fue Grisha, así era conocido en su aldea.

Grisha demostró desde pequeño su inteligencia, con ocho meses andaba, pero no fueron hasta pasados los 24 meses que comenzó a hablar, el niño solía mirar las conversaciones de los adultos y parecía entenderlas, se cree que no hablo antes de los dos años por que no tuvo necesidad de ello.



Infancia:




Desde niño, Grígori dio muestras de "poderes curativos" en el sentido de que cuando un animal estaba enfermo, el niño se sentaba a su lado, apoyaba la cabeza o sus manos en la parte afectada del animal, y este a las pocas horas estaba recuperado. Estos sucesos comenzaron cuando cumplió un año, y ocurrieron a menudo durante toda su infancia. Cuando iba a pescar o pasear con su hermano Misha, el pequeño Grisha podía ver peces en el fondo del río que los demás no podían ver, y percibía la naturaleza de forma diferente, el chiquillo nunca comprendió por que su hermano y sus amigos le veían como un bicho raro.

Un día, cuando Rasputín dijo que un aldeano había muerto, cuando nadie más lo sabía aún, su madre no le creyó, cuando preguntó en la aldea y comprobó que era cierto, comenzó a alarmarse, a pesar de que su tía Dunya decía poseer también poderes clarividentes.

Además de estas características, el pequeño Grisha, al igual que el resto de Siberianos, poseía una sinceridad que duró toda su vida, aún sabiendo que a veces la verdad hacía daño a las personas.

Ocurrió un suceso en 1883 que marcaría para siempre a Rasputín. Una mañana su hermano Misha sugirió ir a pasar el día en el campo, la primavera duraba poco, así que aprovecharon el día y finalmente llegaron a una zona del río en el que el agua tenía mucha fuerza a pesar de cubrirles solo hasta la cintura. Misha que ya era adolescente, bastante temerario, se lanzó al agua, Grisha se estaba desvistiendo para bañarse cuando escucho los gritos de su hermano. Éste luchaba en el agua, pero el río lo arrastraba con fuerza, Rasputín se lanzó al agua, que estaba helada, y trato de coger a su hermano, agarrado a un arbusto, pero fue arrastrado junto con Misha por la fuerza del río, doscientos metros más abajo, Arkhip Kaledin, herrero y vecino suyo les vio e inmediatamente se tiró al río para salvarles, agarrándose a la hierba de la orilla estiro el brazo y agarro a Grisha, éste no soltó a su hermano y con dificultades finalmente los tres pudieron salir de aquel infierno.

Los dos chavales estaban muertos de frío, fueron llevados inmediatamente a su casa y llamaron a la comadrona, pues en aquel poblado no había médico, pero ella no poseía conocimientos suficientes para ayudarles.

Por la noche muchachos deliraban, Misha murió dos días más tarde, su débil cuerpo no resistió la pulmonía, Rasputín tuvo más suerte, su cama estaba situada en la cocina, por lo que obtuvo más calor, en cuanto despertó preguntó por su hermano y ya sabía que había muerto, la tristeza lo invadió y tardó tres meses en volver a levantarse de la cama. Durante los delirios y la fiebre, el joven Grigori afirma haber visto a la Virgen, y que le ha curado a cambio de cumplir una misión. El niño no vuelve a dormir bien y se sacude por las noches por que la Virgen no vuelve a su lado, sufre terrores nocturnos. El insomnio acompañará a Rasputín el resto de su vida. También provoca que se orine la cama durante muchos años, incluso después de ser padre.

Más adelante cuando se recuperó, se produjo el robo de un caballo en la aldea, Rasputín identificó al ladrón si conocer los detalles del robo, registraron la casa de aquel hombre y vieron que el niño no se equivocaba, pero a su madre no le agradaba que se metiera en esos asuntos ni que tuviera aquella reputación.

Al haber muerto su hermano, Grisha era el hombre de la casa, la adolescencia llegó rápido y se distanció de su padre cuando vio que debía ocupar su lugar, no es que fuera un chico poco trabajador, pero pensar en las tareas que le aguardaban le aburrían, siempre que podía se escapaba y meditaba.




Adolescencia y matrimonio:




Con el tiempo desarrolló una gran perspicacia lo que le dio la reputación de que leía la mente.

Por aquel entonces ya había escuchado algunos sermones del párroco y empezó a pensar en dios.


Con 14 años tira a golpes a un anciano para robarle, ello le supone un castigo de 20 latigazos en la plaza del pueblo, propinados por un cosaco, pero Grigori se muestra chulesco, afirma poder aguantar otros 20 latigazos más.

A los 16 años pierde la virginidad con un suceso que marcará su carácter lujurioso el resto de su vida. Este acontecimiento lo relata su hija María en el libro titulado "Recuerdos".

La esposa de un general anciano estaba aburrida de éste y obsesionada con Rasputín, encontraba muy atractivos sus ojos azules y su actitud rebelde. Decide enseñarle a "ser un hombre", para ello utiliza la ayuda de seis de sus criadas. El grupo de chicas lleva a Rasputín hasta el dormitorio de la señora, se cuenta que:


Se abalanzaron sobre él como una manada de lobas sobre un corderillo, atormentándolo y torturándolo mientras jugueteaban con él. Un hombre con experiencia habría encontrado algún placer en aquel encuentro con un pelotón de jóvenes excitadas. Pero Grishka (Grisha) no experimentó placer alguno. Mientras disfrutaban de su cuerpo, él sufría ante el fin de su sueño romántico y a causa de su deseo insatisfecho las jóvenes terminaron con él, sacaron del dormitorio su cuerpo desnudo e inconsciente y lo arrojaron a la calle...Allí permaneció tirado durante quien sabe cuánto tiempo.


A raíz de esto desprecia a menudo a las mujeres y las utiliza sin importar sus sentimientos, se dice que violó a una anciana y a dos niñas de doce y trece años.

Cuando alcanzó los 18 años, en un baile del pueblo, Grígori conoció a Prascovia Fedorovna Dubrovina, una hermosa joven rubia procedente de Ekaterimburgo, cuatro años mayor que él.

Al cumplir 19 años se casaron. Fue un matrimonio feliz, su mujer siempre le defendió y estaba muy orgullosa de él, ignorando los muchos y malos rumores que escucharía de su marido el resto de su vida. Consigue aplacar sus brotes de ira y aguanta a sus vecinas contar las infidelidades de su marido.

Rasputín que por aquel entonces ya bebe demasiado, se convierte en una persona temeraria, ataca personas y roba caballos, en una ocasión los aldeanos le pillan y le propinan una paliza, la policía llega y le salva la vida. Como castigo por su delito es desterrado 12 meses.


En octubre del año1894 siguiente nació su primer hijo, al que llamaron como al difunto hermano de Rasputín, Mijaíl. Pero no duró mucho, la pareja lloraba destrozada al ver que una pulmonía del bebé lo arrastró a la muerte. Rasputín lamentó haber llamado así a su primer hijo del resto de su vida.

Tuvieron tres hijos más.

El verano 1895 Prascovia volvía a estar embarazada, la pareja se había recuperado de la pérdida. Nació otro niño al que llamaron Dmitri, pero una vez más la mala suerte estaba allí, pues el niño era retrasado mental.

La siguiente en nacer fue Matryona Grigorievna Rasputina, a la que cariñosamente llamarían María, llegó la primavera de 1898, cuando Rasputín ya había comenzado a viajar y peregrinar.

La última en nacer fue Varvara en 1900, nació sana, no se sabe mucho sobre ella. En 1913 Rasputín llevó a sus hijas a San Petersburgo a vivir con él y las inscribió en un prestigioso colegio llamado Steblin-Kamensky para que se convirtieran en damas y tuvieran una excelente educación.




Rasputín con sus hijos





Continuará



 

Bibliografía:




Colin Wilson: El mago de Siberia.
Editorial Planeta, S.A... 1990.


Alejandra Vallejo-Nágera: Locos de la historia.
La Esfera de los Libros, S.L. 2007.


Imágenes procedentes de: wikipedia.org

jueves, 12 de mayo de 2011

Erzsébet Báthory 10ª Parte





Últimos años:




La habitación de la Condesa tenía también un retrete que no tenía salida al exterior, por lo que las deposiciones debían ser vaciadas a diario por el lacayo que cumplía la función de casiller, como en el encierro no habría nadie para acompañarla y el aposento sería tapiado, las heces se amontonan formando un olor insoportable hasta la nausea, y aquello crecía con el paso de los días.

El día en que fueron a colocar las piedras para tapar los aposentos de Erzsébet, ella permaneció sentada en su gran sillón de cuero, vestida de negro, con su capa granate, llevaba un moño y un gran rubí sobre la frente. Estaba rodeada de sus queridos espejos en los que tantas horas había pasado. Observaba altiva a los albañiles que iban colocando las piedras, cuando ya estaban terminando solo dijo, o más bien gritó, una única frase:

-¡Pudríos, vosotros y vuestra descendencia!

El grito tenía tal fuerza que se escuchó por todo el castillo.

Después estuvo recitando unas palabras en dialecto tôt, aunque los albañiles no las entendieron, probablemente se trataba de algún conjuro o mal de ojo de los que Erzsébet tanto usaba. Atrás quedaron esos días de largas horas leyendo sus viejos libros de brujería, las largas siestas acompañadas de juegos con sus sirvientas y las noches de tortura y baños de sangre, todo aquello había terminado.

Cuando los albañiles se marcharon, todo quedó a oscuras, no sabía que el pueblo estaba desierto, solo podía escuchar los pájaros y el viento. Ella confiaba en que su primo Gábor iría a rescatarla, o quizás Segismundo, pero nada de eso ocurrió, nadie se atrevía a acercarse, todos miraron a otro lado.

Erzsébet no volvió a ver la claridad del día, solo oscuridad, silencio y frío, pues la lumbre se terminó enseguida, al igual de los cirios. Lo peor de todo aquello era sin duda el espantoso frío que hacía, pero que Erzsébet soportó de forma admirable. Con el tiempo perdió por completo el miedo a la oscuridad, paseaba por el cuarto, que era bastante amplio, y solo escuchaba el sonido de sus pieles al arrastrarse. 

Al cabo de un tiempo además de los pájaros, el viento y el arrastre de las pieles con las que se abrigaba del frío, escuchó un nuevo ruido, no se sabe cómo pero las ratas ahí llegaron, entrarían por la pequeña apertura por donde muy de vez en cuando dejaban el pan y el agua. Tampoco tenía miedo a las ratas, que solía apartar a patadas. También se colaron murciélagos por la ranura cercana al techo, transformando su aposento en más bien una lúgubre cueva.

Con los años, las heces cubrían el suelo por completo, no podía caminar sin pisarlas, tuvo que acostumbrarse a aquel hedor, la suciedad de su cuerpo se acumuló, como si fueren escamas, formando herpes y pústulas por tanta mugre, a los piojos que provocaban heridas en su cráneo, pero no la importaba nada, apenas podía verse con tanta oscuridad, también se acostumbró a todo aquello.

Jamás dirigió la palabra a la persona que cada dos semanas, iba a llevarle alimento, nunca.


Thurzó se equivocó, pues pensaba que Erzsébet perecería rápido, quizás en pocos meses, en aquella prisión improvisada.

Una vez al año Erzsébet recibía la visita de un clérigo que venía desde Presburgo. Le leía algo en latín y la preguntaba si se arrepentía de sus pecados, a lo que siempre, cada año, ella respondía escuetamente:

"Eran mis tierras, eran mis gentes"


Aquel hombre marchaba horrorizado.

Erzsébet aguantó encerrada entre oscuridad, ratas, heces, suciedad, mugre corporal, piojos y aquel tremendo frío, casi cuatro años.


Todos se sorprendieron cuando a comienzos de agosto de 1614 solicitó modificar su testamento, por la ranura de la comida, le pasaron un pergamino y una pluma. Escribió en medio de toda aquella oscuridad, nadie se explicaba cómo podía hacer aquello, debió acostumbrarse a ver en esas condiciones después de aquellos años de encierro. Redactó con letra bonita y clara un testamento que otorgaba parte de sus bienes a su hija preferida, Katherine y a su marido György Homonna, aunque especificaba que éste debía cumplirse si seguían enviándola comida y si restituían parte de los bienes a su hijo Pál en el futuro.

Al expresar que quiere comida, está claro que no tiene deseos ni intención de morir, pero al solicitar escribir el testamento también indica que ella misma conocía sus límites.




Testamento de la Condesa, abajo se distingue, agosto, año 1614 y su firma.




Karpelich András y Egry Imre fueron testigos de la veracidad del testamento.

Como siempre, a las dos semanas volvieron para depositar la comida, se escuchó una tos, pero como siempre, ni una sola palabra. A la semana siguiente Erzsébet ya no tenía fuerzas para seguir luchando. 
El veintiuno de agosto de 1614 le depositaron su ración de pan y agua, pero horas después la comida seguía ahí. La llamaron por su nombre, pero no respondió. Decidieron hacer un pequeño agujero en el muro que tapiaba la habitación. Escucharon el aleteo de los murciélagos y tuvieron que taparse la boca a causa de las heces, allí estaba, sentada en su sillón de cuerdo, envuelta en pieles, sin respirar, Erzsébet había muerto.

Dos testigos dieron fe de su muerte por causas naturales. El primero fue el secretario de Thurzó, György Zavodsky:

"A 21 de agosto de 1614.

Erzsébet Báthory, esposa del Magnificente señor Conde Ferencz Nádasdy, viuda, tras cuatro años de detención en un calabozo en el castillo de Csejthe, condenada a prisión perpetua, ha comparecido ante el Juez Supremo. Ha muerto al anochecer, abandonada de todos."


El otro testigo, el letrado István Krapinai, escribió:


"Erzsébet Báthory, esposa del alto Señor Ferencz Nádasdy, magistrado del Rey y Caballero Mayor, de estado viuda, infame y homicida, ha muerto en prisión en Csejthe. Muerta repentinamente, sin cruz ni luz, el 21 de agosto de 1614, por la noche."






 Muerte de Erzsébet, ilustración de Santiago Caruso



Así termina la vida de la Condesa sangrienta, a los 54 años, en un primer momento se pensó enterrarla en Csejthe, aquella aldea que se convirtió en un pueblo fantasma desde el encierro de la Condesa, aún deshabitada, no se permitió que Erzsébet fuese enterrada allí ya que había provocado demasiado daño y ya era suficiente con los cadáveres de las muchachas torturadas que aún permanecían ocultos por los alrededores. Se dice que finalmente fue enterrada en su pueblo natal, Ecsed.

Aunque se sabe con certeza que todo aquello ocurrió, contaba con algunos defensores que decían que todo era una trama, un complot político para quedarse con todos sus bienes, que eran codiciados por el propio Rey Matías y otros nobles. Dos años después de la muerte de Erzsébet sus hijos fueron acusados de traición y les fueron arrebatados sus castillos y aldeas.


¿Por qué Erzsébet Báthory se comportó así durante casi toda su vida? ¿Por qué hizo todo aquello?
Nunca podremos saberlo, todo son especulaciones. Puede ser la crueldad que arrastraba la mayor parte de su familia, podemos pensar que tenía cierto grado de demencia pero sabía exactamente como disimular frente a los demás y trataba de esconder pruebas para encubrir sus oscuros secretos. Cuando era niña la mordió un lobo, no se sabe si contrajo la rabia, lo que le provocaría bruscos cambios de humor y violencia repentina, o quizás fuese debido a sus supuestos ataques de epilepsia que jamás sabremos si realmente padecía dicha enfermedad, todo son suposiciones.

Lo que sí que está claro es que la Condesa alcanzó su objetivo, la inmortalidad,  no física, pero sus actos serán mencionados, nunca serán olvidados, por muchos siglos, con terror, a causa de todos sus crímenes, alcanzando el record mundial de asesina en serie.


En 1614 Erzsébet Báthory abandona este mundo, pero deja para siempre su esencia, sus actos grotescos, su legado sangriento, su historia...




Rumores erróneos o sin confirmar:




  
Retrato de  Lucrezia Panciatichi por Agnolo Bronzino en el año 1540




El retrato que veis arriba muy a menudo se asocia a la Condesa Báthory, pero esto es totalmente falso, la mujer del cuadro no es otra que Lucrezia y además el cuadro es pintado 20 años antes del nacimiento de  Erzsébet. Es evidente además que no viste como ella, y tiene una rubia melena y ojos claros, cuando Erzsébet es morena de ojos negros.


Detalle del rostro de Erzsébet Báthory




La leyenda del asesino de las hermanas de Erzsébet:



Hay un rumor que dice que George Dozsa mató a las hermanas de Erzsébet, Sofía y Klara, cuando atacó el castillo de la familia, este rumor es cuanto menos dudoso, pues si se mira con detenimiento la vida de Dozsa, rápidamente vemos que muere el 20 de julio de 1514, ajusticiado por otros crímenes. Con esto nos damos cuenta de que como mínimo, las hermanas de Erzsébet nacen medio siglo más tarde, por lo que el rumor de que Dozsa matase a las niñas es erróneo, ya que se trata de un hecho completamente imposible.





Rumor sobre la noche de bodas:






Hay otro rumor que cuenta, que después de pasar la noche de bodas, al despertar Ferencz comentó a su joven esposa de catorce años que debían vestirse para reunirse con los demás invitados de la boda, pero ésta quiso poner a prueba la obediencia de sus sirvientes e invitados y convenció a Ferencz , para, entre ambos, dictar una orden que excluía a Orsolya, al Rey y a los clérigos, todos los demás al igual que los jóvenes novios, debían permanecer el día completamente desnudos como en el jardín del Edén.



No he encontrado constancia de éste rumor en ninguno de cuatro mis libros, y es más, en la supuesta orden de aquel diez de mayo (aunque el día después de la boda es el nueve...) se menciona al Rey y dicen Matías, cuando se sabe que por aquel entonces el Rey era Maximiliano II y que no pudo acudir al enlace.

Por otra parte Ferencz ya era un fiel soldado en aquella época y no parece el tipo de hombre que se someta a estas chiquilladas y menos aún probable parece que Orsolya Nádasdy consintiera semejante petición y depravación por parte de los novios. Dicen además, que estaba allí el pastor Ponikenus, algo también muy improbable por que la boda fue en Varannó en 1575, y Ponikenus apareció en Csejthe para sustituir al Berthoni en 1608. Con tantas incongruencias y nombres de diferentes épocas mezclados, no encontrando ninguna fuente, texto o prueba. Bajo mi opinión, doy por falso este caótico rumor.





La cabeza de  Erzsébet:




Existe en Segovia, cerca del Alcázar, un antiguo museo de brujería.  Se encuentran 300 piezas, coleccionadas por el señor Alessandro, nacido a finales del 1800. Algunos de los objetos que allí se muestran son plantas extrañas, objetos de tortura, piezas embrujadas. Destacan dos cabezas disecadas, una de ellas dicen que pertenece, supuestamente, a Erzsébet Báthory.





 

Imágen de la supuesta cabeza de la Condesa Sangrienta


Como suelo visitar sitios históricos al menos una vez al año, como pueden ser Tordesillas, Pastrana o Sigüenza, Segovia también está en mi lista y lo visitaré, esta vez con intención de ver el museo y observar con mis propios ojos aquella cabeza. ¿Por qué sería decapitada Erzsébet Báthory? Aunque por otro lado, que la cabeza llegara a un coleccionista no es tan raro, ya que su único cuadro original  fue robado en los años noventa y no se ha vuelto a saber nada, también su codiciado diario está en paradero desconocido.





Aquí termina mi aportación sobre Erzsébet Báthory.


Su descendencia fue larga y muy plena, sus propios familiares hicieron un árbol genealógico digno de admiración, hay dos, uno escrito, más corto pero específico, y uno más largo y con fotos, hay algunos fallos como el número de hijos de Erzsébet, que dicen ser seis, a pesar de todos los datos aparentes en los libros que confirman que vivos fueron cuatro y uno que tuvo con catorce años al cual hicieron desaparecer para no cancelar la boda.




Familia Nádasdy, en ella vemos toda la larga descendencia que dejó el matrimonio de Erzsébet Báthory.



¿Cuántos hijos tuvo en realidad Erzsébet?



Hace poco surgió, mirando árboles genealógicos hechos por los propios Nádasdy, versiones que dicen que el matrimonio de Ferencz y Erzsébet tuvieron confirmados seis hijos, citando nombres y fechas como son los que ya conocemos:

Pál, supuestamente único varón. Nace en 1597 y muere en teoría en 1633 pero tiene retratos posteriores y se rumorea que su auténtica fecha de muerte puede ser en torno a 1650, al igual que ocurrió con su abuela Orsolya que muchos datan su fecha de defunción en 1571 pero todos confirman que asistió a la boda y convivió un tiempo con los recién casados, por lo que se confirma que su muerte tuvo que ser, como mínimo a finales del año 1575. Pál se casó con Judith Révay de Forgách.

Anna, primera hija de Erzsébet, 1585-1625, se casó con Zrinyí Miklós.

Orsolya 1589 aprox, se desconoce la fecha de la muerte, y con quien estuvo casada o si llegó a casarse.

Katalin  1594, se desconoce la fecha de su muerte, se casó con György Drugeth de Homonna.


Hasta ahí los hijos conocidos, luego hay dos varones que aparecen en varias listas de los Nádasdy, incluso con las mujeres con las que se casaron, esos dos hijos que no se mencionan en los libros son:

András, nació algo antes que Pál, pero no indican fecha, aparece al lado de su nombre Elött 1631, puede que se casara o alguien llamada así, o que muriera en esa fecha en una cuidad, llamada de esa forma. Tras investigar, he leído que murió al poco de nacer y por eso no se le suele mencionar.


Miklós, no se sabe su fecha de nacimiento o muerte, aunque se cree que fue el menor de los hijos de la Condesa, el último que tuvo, por lo que su fecha de nacimiento sería alrededor del 1600.
Sólo se sabe que contrajo matrimonio con una dama llamada Zrínyi Zsuzsanna, podemos sospechar que puede ser hermana del marido de Anna,  Zrínyi Miklós, ya que cuentan con el mismo apellido (y los cuñados se llaman igual).



Enlace de los hermanos Nádasdy Báthory con los Zrínyi:




Está comprobado que Erzsébet casó a sus hijos con la pareja de hermanos de la dinastía Zrínyi, confirmado en su propia página familiar:


http://genealogy.euweb.cz/hung/zrinyi.html



Zsuzsanna se casó en segundas nupcias con Miklós Nádasdy, ya que su primer marido fue Albert Lenkovich.

El padre de Zsuzsanna y Miklós Zrínyi  fue György Zrínyi, señor de Tavernicorum, que nació en 1549 y murió el 4 de mayo de1603, tuvo dos matrimonios, el primero con  Anna de Arco (muerta en 1570) de este enlace nació Miklós, futuro esposo de Anna Báthory. 
Cuando György volvió a casarse, lo hizo con Sophia de Stubenberg, de este enlace nacería Zsuzsanna, así pues, está y Miklós son hermanos por parte de padre exclusivamente.


Si encuentro algún retrato de estos hijos (de Anna, Katalin, Orsolya, o los hermanos Zrínyi lo pondré sin demora).






La imagen de Erzsébet (¿conspiración?):




Actualmente la Condesa es admirada en numerosos lugares, siendo su nombre "restaurado", muchos seguidores afirman que Erzsébet fue víctima de una conspiración y retratan a su marido como a un monstruo. 
Así se puede ver en las últimas películas que hay sobre ella, que difieren bastante de todos los libros que he leído, que han basado sus datos en los archivos y pruebas que se conservan en Budapest. 
Las denuncias de las desapariciones existen y de numerosas fechas con años de diferencia. Los horribles relatos de los testigos, secuaces y siervos supervivientes están ahí, también el relato de las pocas chicas que encontraron en aquel infierno. 


A causa de los numerosos bienes de la Condesa (que por otro lado en el momento de la acusación ya no eran tantos ni tan numerosos por sus ventas para poder subsistir) hay muchos que creen que el Rey Matías junto con el tutor del pequeño Pál y Thurzó lo planearon todo para encerrar a Erzsébet y quedarse con sus posesiones. 


Realmente, la verdad era mucho peor de lo que todos pretendían ver, Erzsébet era culpable de los crímenes que se le imputaron, aunque muchos se negasen a creerlo. 
No hubo tal conspiración, lo único cierto es que tardaron demasiado tiempo en hacer justicia e investigar todas las denuncias que a lo largo de los años se habían ido acumulando...después de todo...ellos al principio creían que sólo eran rumores siniestros lanzados contra una pobre viuda...no imaginaron, hasta que vieron al final, lo que un "ser humano" puede llegar a hacer..






Bibliografía:




Valentine Penrose: La Condesa Sangrienta.
Ediciones Siruela, S.A. 1987, 1996, 2008.


Javier García Sánchez: Ella, Drácula.
Editorial Planeta, S.A., 2006.


Imágenes procedentes de: wikipedia.org 

http://nadasdy.barokkudvar.hu/?q=node/6


http://nadasdy.barokkudvar.hu/pictures/index.php


http://www.buchforum.net/nada2009/nadasdy/stuff/familytree.jpg

Ilustraciones procedentes de: http://galleries.santiagocaruso.com.ar/the-bloody-countess.html

Imagen de la cabeza de Erzsébet Báthory: http://satanus-lacasadesatan.blogspot.com/2011/01/museo-de-la-brujeria-de-segovia.html